Influencia del vanguardismo

Con el término de “vanguardias” se han designado en nuestro siglo a aquellos movimientos que se oponen a la estética anterior y que proponen, con sendos manifiestos, concepciones profundamente nuevas del arte y de las letras.

Los “ismos” vanguardistas se suceden a un ritmo muy rápido: Fauvismo, Futurismo, Expresionismo, Imaginismo, Cubismo, Dadaísmo, Surrealismo, etc. Aquí nos limitaremos a enumerar sucintamente aquellos movimientos que hicieron aportaciones sustanciales a los miembros del grupo del 27:

El Futurismo, que exalta la civilización mecánica y las conquistas de la técnica, aparece esporádicamente en los poetas del 27: Pedro Salinas escribe poemas a la bombilla eléctrica y a la máquina de escribir; Alberti compone un madrigal al billete del tranvía y canta a los actores de cine.

El Creacionismo defiende que el poema es un objeto autónomo, una “creación” absoluta: “hacer un poema como la naturaleza hace un árbol” es la divisa de Huidobro (el iniciador del movimiento). Así, el poeta cultivará el “juego de azar de las palabras” y una imagen que no se basa en la comparación entre dos realidades: éstas se aproximan de modo gratuito o en virtud de una relación arbitraria que el poeta crea entre ellas. Su máximo representante es Gerardo Diego.

La difusión del Surrealismo en España debe mucho al poeta Juan Larrea. Sus poemas, “artefactos animados, máquinas de fabricar emoción”, responden al Surrealismo más puro. Según Cernuda, a Larrea debe atribuirse la orientación surrealista de varios de los poetas del 27. Lo cierto es que casi todos los componentes del grupo (en cierto momento de su evolución) quedaron fuertemente marcados por este movimiento. A su influjo se deben varios libros fundamentales: Sobre los ángeles, de Alberti, Poeta en Nueva York, de Lorca… y buena parte de la obra de Vicente Aleixandre.

Sin embargo, los poetas del 27 tienden a frenar las estridencias, a poner una discreta criba ante las innovaciones. No son iconoclastas, como era el caso de ciertos movimientos de vanguardia. Conjugan tradición y revolución, desarrollándose a su modo, aunque el impulso inicial, venga, en parte, de fuera.

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